sábado, 31 de marzo de 2012

“Los de Abajo viviremos en Crisis mientras exista el Estado y el capitalismo”


Documento anarquista de análisis y coyuntura – Argentina, Marzo 2012

Llegó la crisis a casa
Analizando a groso modo el panorama internacional, vemos que los ideales y fines declarados, fundantes del capitalismo como sistema social, tales como el progreso, la racionalidad, la paz social, etc. lejos están de poder alcanzarse. Las clases dominantes  profundizan cada vez más, mediante su accionar, problemas sociales de todo tipo que configuran un mundo convulsionado en el cual por el momento  no se vislumbra un horizonte claro y parecería primar la confusión y el descontento.
Tal es la confusión que ni las clases dominantes parecen comprender y mucho menos predecir sus creaciones económicas.
Es así que en  este contexto la palabra crisis se usa cada vez mas  desde los distintos estamentos de la dominación para solapar  con ella  un conjunto de voluntades, ideas, acciones y proyectos que generaron gran parte de los problemas y atrocidades que padecen la mayoría de la población mundial  y hacerla aparecer como algo de creación espontánea, algo natural y del cual todos tendríamos que asumir parte de  la responsabilidad que nos cabe como habitantes del mundo en “crisis”.
Así, la llamada crisis viene generando en Europa camadas de revueltas populares en resistencia al ajuste aplicado por gobiernos (tanto de centro, como de derecha) a través de las políticas dictadas por los tecnócratas. En Latinoamérica este cimbronazo internacional ya está empezando a sentirse cabalmente y los autodenominados gobiernos del “socialismo del siglo XXI” están mostrando su verdadera cara si observamos los fines buscados de las políticas de Estado y las medidas antipopulares defendiendo los intereses de los de arriba. Como ejemplo en Venezuela el Estado bolivariano catalogó de saboteadores a los trabajadores de Sidor y de la electricidad que fueron a huelga y amenazó con intervenir militarmente alguna de las plantas paralizadas. En Bolivia y Ecuador movilizaciones indígenas están reclamando la defensa de la tierra frente a la construcción de rutas en zonas de hábitat (plan IIRSA) exigidas por las trasnacionales. En Brasil y Uruguay intervinieron los Estados para congelar los salarios y “reducir” el sector público.
En este orden Argentina, como parte de la región, no está exenta de esta caracterización donde los sectores dominantes  intentan conservar la institucionalidad a través del avance contra los sectores populares.

...y se quedaron todos...
Se cumplen 9 años ya desde que la clase dominante logró conservar la institucionalidad capitalista y por ende las relaciones de poder que la configuran, luego de salir incólume de la crisis y el levantamiento del 2001. La clase política argentina se ha salvado a sí misma conservando a la región como un eslabón más del sistema de dominio mundial mediante una lavada de cara a la institucionalidad del sistema. A la par que se consolidó un devastador modelo extractivo-exportador como forma de financiamiento de la política. Este elemento garantizó la “paz social” y la gobernabilidad, sin necesidad de tocar nada de la estructura económica del país. En este sentido a cambio de subsidios generosos, aprobaciones de leyes de impunidad empresarial y financiera, y vía libre para explotar ilimitadamente los recursos naturales, los capitalistas (empresas de hidrocarburos como Repsol-YPF, de transporte como TBA, de telecomunicaciones como Telefónica, las mineras, los pooles de siembra y los grandes bancos) garantizaron fondos para la campaña electoral.
El consenso social que necesitaba el Estado para "garantizar la paz social" y que llevó al gobierno a lograr la reelección a través de de prebendas y cargos a las mafias sindicales, a las burocracias de las organizaciones sociales kirchneristas y a los jóvenes tecnócratas de La Cámporas erigidos en la nueva “juventud maravillosa” (salvando las distancias). La hegemonía dentro del aparato del PJ se mantuvo con negociados millonarios en obras públicas a gobernadores feudales y “barones” del conurbano bonaerense. Tras una retórica patriota y un puñado de políticas con respecto a los derechos humanos, el kirchnerismo logró hacerse del apoyo de intelectuales, periodistas y artistas aburguesados partidarios del eslogan derrotista del “nunca menos”.
Todo este contexto político-económico y el marco de alianzas dadas entre sectores de la clase dominante nos marca que luego de una década finalmente “Se Quedaron Todos” y que ahora, afianzados en las instituciones del Estado como aparentes representantes de los intereses de "todos los Argentinos", avanzarán con políticas de ajustes y medidas coercitivas contra el pueblo defendiendo así los intereses de los de arriba. Sin embargo, la unidad y resistencia de los de abajo marcarán los límites al avance de la clase dominante frente a estecontexto de crisis mundial.

A más ajuste y persecución, más resistencia
Correr el eje de discusión hacia el impacto que dará la crisis financiera internacional sumado a los límites que está encontrando el “modelo” y quién pagará los costos del derroche que ellos mismos han generado, son el objetivo del Estado y la clase dominante en esta coyuntura en Argentina.
Hasta el momento el gobierno kirchnerista lograba hábilmente imponer una agenda a la sociedad en donde el antagonismo de clases y los problemas sociales cotidianos eran soslayados por inauguraciones oficiales y confrontaciones mediáticas entre el gobierno k y el monopolio de los medios de comunicación. Sin embargo, la quita de subsidios al transporte, los alimentos, los servicios básicos y la salud ya están generando un altísimo costo de vida para todos los sectores de nuestra clase oprimida. A pesar de los intentos del gobierno de mantener el precio del dólar haciendo emisiones records de billetes y de dibujar los números de la inflación, los empresarios tomando el índice de los privados o de las provincias aumentan los precios y generan despidos indiscriminadamente. Encima de eso, a contramano del discurso oficial contra las políticas neoliberales, el kirchenerismo lanzó con éxito una reforma en la carta orgánica del Banco Central con el objetivo de pagar las deudas a los organismos usureros internacionales.
Por otro lado, siguiendo el discurso patriotista que nos remitiría a los últimos años de la dictadura -y la argentinidad fundadora de este país-, el kirchnerismo hace reaparecer el tema de Malvinas para tratar de torcer la agenda política que logró imponer la lucha desde abajo que están llevando a cabo, entre otros, las Asambleas contra la mega minería. En esta misma línea y para desplazar de la escena a los grupos que luchan contra la hipoteca de los recursos naturales, el kirchnerismo puso sobre el tapete la recisión de contratos con Repsol-YPF para quedar a la cabeza de una falsa defensa de la soberanía. Así y todo,resistiendo ninguneos mediáticos y represiones en numerosas oportunidades (como Andalgalá), las asambleas ambientalistas lograron difundir su lucha generando un apoyo social considerable en otros sectores populares.
La defensa de la tierra por parte de los pueblos originarios y campesinos de Neuquén, Rio Negro, Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Misiones entre otros, fue contestada también con represión y asesinato por parte los policías y sicarios de los gobernadores y de las grandes empresas.
Al mismo tiempo en que los funcionarios políticos cobran fortunas, los gobiernos proponen “monitorear” las paritarias entre empresarios y burócratas sindicales para ponerle un coto a las exigencias y necesidades reales de los trabajadores formales. También el Estado nacional está intentando que los gobiernos provinciales hagan pagar el ajuste al sector público frenando la recomposición salarial a cambio del reparto de los fondos de coparticipación federal. La afrenta más grosera de kirchnerismo fue atacar la labor y las condiciones de trabajo de los maestros, rodeada de legisladores cuyos sueldos fueron autoaumentados un 100% con plata del pueblo. La totalidad del cuerpo docente de todo el país repudió con paros y movilizaciones esta política del gobierno también apropiada por todos los gobernadores sin importar su color político. El saldo del avance contra los gremios es la profundización del empleo en negro, mayor flexibilización de los convenios laborales, más tercerización de los públicos y privados, aumento de los despidos y por ende de la desocupación. Teniendo como rehén de sus intereses a los trabajadores/as, la burocracia sindical se enfrenta a 6 puntas por el control de la CGT (Moyanistas, Independientes, Gordos, kirchneristas, Azul y Blanca y 62 organizaciones).
La redistribución de la riqueza de este “modelo nacional y popular” quedó finalmente en una retórica electoralista cuando el Estado nacional responde por un lado con aumento en los planes solo para los punteros del PJ y la burocracia de las organizaciones sociales k frente a los reclamos en las calles de las organizaciones terriotriales para salir de la martinalidad y poder avanzar con proyectos autogestivos. Luego el gobierno nacional exhibió abiertamente la infiltración vía proyecto X de Gendarmería a las organizaciones sociales que plantean una resistencia al avance del modelo. Aprobada ya la Ley Antiterrorista -o Antiorganizaciones sociales- y a través de las últimas declaraciones de la Garré, Macri y el mismo Binner, los sectores dominantes empiezan a catalogar a la protesta social emergente como extorsión intentando aislar un método de organización y lucha vigente desde hace mas de 10 años en la Argentina.

Posibilidades del anarquismo desde su vector social
Todas estas luchas y resistencias encaradas por diversos sectores de la clase oprimida debe ser mucho más que estudiada por nuestra corriente libertaria. Nuestra militancia debe dar cuenta de que estamos a la altura del momento histórico. En este contexto de confusiones ideológicas y avance de la institucionalidad estatal –como ilusión del único canal posible de la acción política en la sociedad-, tenemos que seguir dando a conocer nuestra posición político-ideológica y nuestras experiencias de práctica transformadora entre las fuerzas populares llevadas a cabo desde hace más de 10 años. A través de un mayor involucramiento e inserción en los movimientos sociales de parte de nuestros núcleos militantes, podremos desarrollar con mayor vigor el vector social desde nuestra ideología imprescindible para la búsqueda de un cambio social tal como lo queremos: hacia el socialismo y la libertad. En este sentido un puñado de activistas libertarios en cualquier localidad está pudiendo generar -y profundizar- la participación popular en la lucha reivindicativa y la autogestión de las necesidades sociales, prefigurando formas de sociabilidad libertarias.
En el campo y en la ciudad, en los barrios y las calles, en los lugares de trabajos y fábricas, en escuelas y universidades tenemos la responsabilidad histórica de intervenir para que en las organizaciones de los oprimidos y las oprimidas prime la construcción de un cambio social generado desde abajo y por fuera del Estado.
Por otro lado, nuestra corriente ideológica como motor de una praxis transformadora hace indispensable que salgamos a dar la disputa de ideas y sentidos políticos. Frente a tanto reciclaje de ideologías caducas como el peronismo-kirchnerista o el socialismo del siglo XXI, los libertarios debemos darle capacidad y crecimiento a nuestras organizaciones específicas anarquistas en el enfrentamiento ideológico en el que vivimos.
En esta nueva etapa de persecuciones no selectivas a la protesta social, de ajustes disfrazados y de un claro avance de los sectores dominantes que se fortalecieron luego de zafar del 2001, nuestra ideología de intención social y revolucionaria tiene posibilidades de mantenerse firme y crecer ante un pueblo cada vez mas movilizadopor . Estando activos entre las luchas populares y en sintonía con este contexto histórico, nuestro proyecto anarquista puede, a la vez de ir generando otra visión de la sociedad, establecer definitivamente mayor referencialidad entre las fuerzas populares.


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